lunes, 23 de febrero de 2009

Pan de jengibre


Cuando inicio la temporada navideña, me fui al Costco y llene el carrito con todo lo necesario para hacer galletas, estaba decidida hacer 2 recetas totalmente nuevas. Ahora estamos en febrero y apenas hice una de ellas. Decidí hacer estas dos recetas por la foto la verdad, bueno, una fue por la foto y otra porque amo al chocolate más que a mi propia madre.

Esta es la historia del pan de jengibre.

En español la palabra jengibre despierta imágenes como: raíz deforme en la sección de la fruta y la verdura del mercado, de rebanadas húmedas y frías a un lado de rollos de cangrejo. En inglés la palabra trae imágenes de: navidad, Santa Claus, tarde viendo una película vieja con una cobija encima y acompañada de bebida calientita. En realidad me di cuenta que el jengibre no es para mí. Tiene un sabor muy fuerte y francamente lo mejor del pan era el chocolate que llevaba arriba.

La receta también lleva Melaza que tampoco me gusto …¡Oh pues! Pero no me gusto y ahora tengo en el gabinete un frasco casi lleno de Melaza. ¿Qué hago con eso?

La receta era bastante sencilla excepto que tuve que derretir la mantequilla en baño maría y eso provoco unos problemas, un lado de la estufa la llama es muy alta y empieza a hervir muy pronto y el otro lado de la estufa es muy baja y nunca llega a hervir, así que me fui con la alta y se desbordaba el agua, caía dentro de la mantequilla y esta no se derretía. Al final era más agua que mantequilla, pero opté por no traumarme y seguir adelante con la receta.
El chocolate fue un caos. Ahí dice que use chocolate derretido pero nunca te dice como derretirlo. Entonces pensé que podía hacerlo en el microondas, no siempre me doy cuenta de los minutos porque presiono 3 veces un número al azar. Estaba mezclando la mantequilla cuando el olor a quemado me hizo voltear y vi humito salir del micro.
Oh Dios.
Eché a perder esa tanda de chocolate y opté por una nueva en baño maría, que tampoco salió muy fácil que digamos. El agua se volteaba y se meneaba como tormenta y se metía al chocolate y no podía agarrar el plato sin quemarme y el agua hirviendo me salpicaba y el barquito del plato que llevaba el chocolate casi se me volteaba.
Al final pude, pero fue todo un show para lo que resultó: un pan con buena textura pero pésimo color (ni voy a discutir eso) y un sabor…gacho.


Pan de jengibre

Ingredientes
No tiene caso, ¿o si?

miércoles, 28 de enero de 2009

Enchiladas Potosinas

Esta semana no cocine sólo me dedique a comer. Y quiero decirles que tienen que ir al “Real del Potosí”, en la Zona Río, es uno de los secretos mejor guardados de Tijuana. Es urgente que esta semana vayan a probar las Enchiladas Potosinas. Le voy a dar un “copy-paste” a la nota que escribí en la revista La Guía, sobre el lugar ¿sale? ¡No es chapuza! ¡No es flojera! es el deseo de compartir este restaurante con ustedes.

Con las Enchiladas Potosinas todo empieza con la masa, que poco a poco se va enchilando con una salsa de chiles secos, cascabel -que es un chile picosito- y chile California. Ya que sale enchiladita la masa se hace tortillitas que se colocan en el comal para rellenarse de queso (traído de San Luis Potosí) con chiles y tomatillo. De ahí sólo queda doblar y presionar las orillas para cerrar la enchilada… y a servirlas. La orden incluye cinco enchiladas, con un poco de cebolla picada, crema agria y rebanadas de aguacate, acompañado el platillo de frijoles negros refritos. La comida tiene un sabor a casa, ya sea la abuela o la de aquella tía que siempre fue buenísima para cocinar.

Para llegar esta muy fácil, aunque unos rufianes ya arrancaron el letrero con el nombre de la calle, pero esta en la Zona Río, Paseo de los Héroes, sobre la calle de Misión de Loreto, esquina con Misión de San Ignacio. O sea, si vienen de La Mesa, se bajan al Paseo de los Héroes, pasan la prepa Lázaro Cárdenas y la calle justo antes de llegar a las Carnitas Quiroga dan vuelta a la derecha y esa es la calle Misión de Loreto. Es un edificio amarillo tipo europea y una lona que anuncia el lugar no se da anotar estoy segura que ni la van a ver, mejor busquen el edificio. Lo van a ver un poco muerto pero la gente del restaurante es muy amable (a veces demás) ustedes le pasan sin miedo, van a comer muy rico.
Está cerrado los domingos y las enchiladas potosinas fue una grata sorpresa para mí, me platican si van.
¡Buen provecho!

domingo, 25 de enero de 2009

Flan


Mi propósito para el 2008 era aprender a cocinar, lo que paso fue que me acerque a la estufa (ya la se prender) pero no aprendí a cocinar. Necesito una receta como guía porque si no estoy perdida y todavía me friquea tocar un pollo crudo, todo frío y húmedo con el pellejo… ¡eeek!
Para el 2009, mi propósito es aprender las recetas de mi mamá. Aquí menciono que mi mamá no es de esas señoras con un repertorio de platillos mexicanos que te inspiran a regalar tu primer nacido por saber el ingrediente secreto. No es una cocinera con sazón, toda mi niñez fue pasada frente a comidas como: arroz blanco con pollo al horno, el postre era gelatina de fresa, la sencilla en agua, era un día especial si hacía fresas con crema. Casi nos volvíamos locos, ¿fresas con crema? ¿En serio? Ahhh.
No es Tita de Agua para chocolate, pero si tiene uno que otro platillo que trae buenos recuerdos. El Flan es uno de ellos, siempre siempre queda increíble, no tiene competencia, hasta la fecha no hay nadie que lo haga tan rico como ella. Aunque ya que vean los ingredientes se van a preguntar ¿cómo es posible no caer en un coma diabético? Porque ¡ay amá! Las latas de La lechera lo hace cremoso y las tazas de azúcar lo hace dulce y lo huevos pues nomás están ahí para completar la dosis de veneno.
Y sí, como todo lo que decido hacer, está bastante fácil pero con este postre la gente se queda impresionada, no hay nada como la idea de un flan para ponerse de buen humor y si lo que se promete se cumple pues no compa, no hay más que decir. Hay dos pasos muy importantes: el baño maría, el tiempo lo es todo en esta vida compas y al caramelizar la azúcar antes de vaciar la mezcla de la leche. La azúcar se me quemo un poco y depende del tiempo en que se caramelice la azúcar es la intensidad del sabor del caramelo. Fue un sabor más fuerte, más oscuro pero rico, ya que tenga mas práctica veré como lo prefiero.
Y ¿cómo salió?, ¡utz! In-cre-i-ble. Te sientas a disfrutar del Flan, llevas la cuchara a la boca y empiezas a sentir lo intenso del caramelo, después lo cremoso de la textura y no te das cuenta que con la mano libre estas dando de palmadas a la mesa y “Ohmygod” con cada golpe. Y de repente rompe tu corazón en canto “El amooor…”
Así de bueno esta.

Necesito salir y conocer gente, que triste que este sea el mayor placer que tengo. Ayúdame Señor.


Flan

Ingredientes
1 lata de lechera grande 397g
1 lata de lechera chica 100g
1 lata de leche evaporada grande 378g
3 huevos
1 cucharadita de vainilla
¼ de taza de azúcar granulada

Modo de prepararse
1. Caramelizar la azúcar a fuego lento; Se va extendiendo la azúcar hacia los lados de las paredes del recipiente (como de unos 4 cuartos + o -), casi llegando a la mitad de alto. Tienes que estar al pendiente meneando la azúcar y viendo bien el color, lo ideal es un amarillo dorado. Si quieres un sabor mas fuerte deja que la azúcar se haga oro oscuro.
2. En un bol se mezclan a mano las leches, vainilla y los huevos, con la licuadora se hacen grumos, es mejor a mano. Se hace a un lado.
3. Se prepara el baño maría; llenando de agua la olla unos ¾; para que tenga una base el recipiente le puedes poner como lo hice yo, un molde de pie de aluminio, lo pones de cabeza en el fondo de la olla y encima colocas el recipiente.
4. En el recipiente donde se caramelizo la azúcar se vacía la mezcla de las leches y huevo y se tapa con papel aluminio y se coloca una liga para asegurarnos que no va entrar agua del baño maría.
5. Ya colocado el recipiente en el baño maría se tapa la olla y a fuego alto hasta que se escuche que el agua esta hirviendo con fuerzas, después se deja 30 minutos a fuego lento. Y ya está, se deja un buen rato tal y como está en la olla, para poder sacarlo ya frío y sin temor de que se desbarate por lo caliente.

viernes, 9 de enero de 2009

Galletas de Avena


Esta Navidad me di cuenta de una cosa: La actitud lo es todo.
Antes de Navidad limpié mi depa, hice a un lado todos los muebles, barrí y le di una buena aspirada a los tapetes.
Después de navidad me pesé, temerosa del resultado, una dieta basada en galletas y licor no puede ser buena. Me subo a la báscula y veo que peso 10 libras menos, ¡superbien! Ya decía yo, una o dos galletas no afecta a nadie y vodka es en realidad diurético.
Pues… me sentía fabulosa, andaba como libélula! ¡Ligerita! Me veía en el espejo y me decía: “Aja, claro, es notorio, ahora veo esas libras de menos”. Casi me guiñaba el ojo y me decía yo solita “baby”.
¡Por Dios físicamente me sentía con 10 libras menos! La ropa me quedaba floja, mi mente entendía que había bajado 10 libras y mi cuerpo inmediatamente lo sintió y mi actitud cambio.
Dos día después veo que la báscula no está en cero, está en -10 algo así, oh no…. arreglo la báscula y me vuelvo a subir, imagínense la escena: yo arriba de la báscula con una cara de pocos amigos al ver el verdadero peso, casi pude oír el pop del botón del levi’s. ¡Ratas!
¡No había bajado de peso! ¡Había subido!
Mi mente se dio cuenta de esto. Mi cuerpo inmediatamente lo sintió. Mi actitud cambio.

Punto y aparte.
La mejor manera de ponerte en la onda navideña es hornear galletas, pones la música a todo volumen y abres la botella de champaña. Y listo, al rato estás taaaan contenta que se te olvida lo que está en el horno. Hubo como 4 charola que eché a perder porque deje las galletas de avena mucho tiempo en el horno. Para que queden blanditas es mejor dejarlas unos 12 minutos en lugar de 15 como lo hice sin querer.
Con una receta se hacen de 3 a 4 docenas, rinden muy bien y son ideal para regalar. (Aunque Lili se comió las galletas que le correspondían a su esposo ¿dónde quedó el amor?)
El chiste de estas galletas es la batidas de la azúcar con a mantequilla, o eso digo yo, porque antes yo echaba todo al mismo tiempo en una olla grandota y órale. Ya siendo un poco mas decente, me puse a leer la receta y vi que primero se bate la mantequilla con la azúcar y después se empieza a incorporar los ingredientes secos. Esto hace la diferencia y suena muy lógico pero antes yo ni en cuenta.
También creo que es importante comprar una avena de buena calidad, yo compro la Quaker Oats Old Fashion, y me ha dado muy buenos resultados. Es ahí donde encontré la receta, en la tapadera viene, no tienen chiste estas galletas. Todo está en las medidas y en los ingredientes, ah sí y en la batida de la mantequilla. La mejor mantequilla que se pueden encontrar, un amigo me dijo que las hace con manteca y pues discúlpame pero eso no me suena muy bien.

Galletas de avena

Ingredientes
2 barras de mantequilla, se dejan fuera del refrigerador unas horas para que este blanda
1 taza de azúcar morena
½ taza de azúcar granulada
2 huevos
1 cucharita de vainilla
1 ½ tazas de harina blanca
1 cucharita de baking soda
1 cucharadita de canela molida
½ cucharadita de sal
3 tazas de avena cruda, no la hagan y luego la quieran meter a la masa!

Optional
1 taza de arándanos (no me gustan las pasas pero me encanta la acidez de los arándanos)
1 taza de nueces picadas

Modo de prepararse

1. Se prende el horno a 350 grados
2. Se mezcla la mantequilla, azúcar morena, azúcar granulada hasta que este cremoso. Yo no tengo esas batidoras “fancis” así que meto las manos y le doy con fuerza. O pásense unas horas meneándole con la cuchara. Adelante.
3. Se agregan huevos, vainilla. Se mezcla bien.
4. Se agrega harina, baking soda, canela y sal. Se revuelve bien.
5. Se incorpora la avena. También las nueces y arándanos si se decide usar.Se revuelve bien.
6. Se deja caer cucharaditas de masa en una charola (untada previamente con mantequilla) con suficiente espacio entre ellas porque tienden a expenderse.
7. Se dejan en el horno de 10 a 12 minutos o hasta que estén color dorado arriba.

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Sandwich de pavo


Tuve una navidad interesante, en mis días libres antes de la noche buena tuve una salida con un muchacho que me presentaron. Venía altamente recomendado, “Es muy buena onda”. Ahora veo que esas palabras son la muerte.
Pasó por mí en una van blanca, cuando estaba en la prepa un muchacho con van era un peligro, ahora de ruca, pienso “pos órale, que mas da”. Me subí al carro y empieza la conversación incómoda, a la cual no soy muy buena, pero sonreía y decía “claro que me gusta la comida china” cuando en realidad me causa irritación estomacal, ¿Pero que va decir uno? ¿Prefiero un yogurt deslactosado?.
De reojo podía ver que la van estaba llena de bultos, pero no me animaba a voltear, cuando llegamos al restaurante “Chin quan do” o como se llame porque ya lo borré de mi mente, él se bajo para abrirme la puerta, buena señal pensé, y me dio la oportunidad de asomarme atrás.
Eran cobijas envueltas en plástico. Hmm, que raro.
En el transcurso de la noche me entero que son cobijas que vende en la línea, no las vende en un puesto que tiene en la línea, las vende mientras camina la línea!
O sea.
Si llegan a ver un hombre caminar las filas de carro con varias cobijas sobre sus hombros y una extendida en las manos mostrándola mientras se asoma a las ventanas de los carros que están a punto de cruzar la frontera, es probable que ya lo conozcan. Es él, es él diciendo “Come on, good price”.
2009 pinta muy bien, muy bien para mí. Agh!

Cambio de tema
Después de Navidad, después de año nuevo es inevitable encontrar en el refri las sobras de pavo. Tan elegante y rico que se veía en la cena navideña, ahora solo queda unos cuantos pedazos en un plato envuelto en papel aluminio. Uno queda más que satisfecho con las cantidades industriales de comida que se consume en los días festivos y lo único que se antoja es una ensalada, algo ligero para empezar inevitablemente la resolución número uno de muchos: bajar de peso.
Pero a muchos nos duelo tirar esos últimos pedazos de pavo, y casi siempre se lleva un sándwich al trabajo, me tope con una nueva versión, nueva para mí por lo menos, del sándwich de pavo. Con la receta de “bagel crunch”, me quedé… fascinada es muy fuerte la palabra pero me quedé fascinada con agregar manzana verde a los emparedados. Y esta nueva receta está uff! De lujo. Siempre me ha gustado el queso cheddar, no me refiero a las rebanadas de queso que se usan para los sándwiches de la escuela, esas no tienen sabor, me refiero al verdadero queso cheddar. Compren un poco en la sección deli del supermercado y haga inmediatamente este nuevo sándwich y espero que queden tan sorprendidos, tan fascinados como yo.

Sandwich de pavo con manzana verde

Ingredientes
Pan integral tostado
Mayonesa al gusto
1 rebanada delgada de manzana verde
Lechuga roja
Pavo
Queso cheddar

Modo de prepararse
Se mayonesa al gusto al pan tostado. Se colocan la rebanada de manzana verde, lechuga roja, pavo y una rebanada de queso cheddar. El orden de los factores no altera el producto.
Ya estuvo. Facilísimo.

martes, 16 de diciembre de 2008

Respuestas

Me enviaron dos preguntas una técnica y la otra no, ahí les va:

1. ¿Qué es Cheesecloth?
Es una tela algo así como la gasa que se usa para hacer queso o espesar el yogurt. El tipo de tela deja al queso respirar, también lo usan para hacer bolsitas de hierbas para colocar en la sopa al cocinar. Se puede encontrar en los supermercados o tiendas como Wallmart en la sección de cocina.

2. ¿Qué onda con el perro?
Me preguntaban que por qué el perro, pues así me siento, como un pobre perro que es forzado a celebrar la Navidad como la gente piensan que se debe celebrar. Un año, una de mis amigas quería que me pusiera una diadema con astas de reno. Quería que así anduviera por toda la fiesta. Ya me veo toda borracha (porque eso no sería vergonzoso pero la diadema sí) con las orejas colgándome. Uff!

sábado, 13 de diciembre de 2008

Mexican Weddings


Ya es Navidad. ¡El olor a pino asalta los sentidos! Me conmueve ver a la gente pasar con su arbolito en el techo del carro. Ya fui a mi primera posada, antes del 15 de diciembre que es cuando se supone que inician. Me sentaron en medio de una niña de 15 años y señor joven, me la pase haciendo plática con la niña. Ja! Cuando inicié una conversación con el señor, ¡simplemente por educación! Lo primero que me contesta es: “Es que mi esposa…” o sea, ¡por favor! no me tiene que indicar a la primera que no le tire la onda porque está casado. ¡Ni quien lo pele! Entonces, como es Navidad y el espíritu de generosidad nos invade le dije bajito para que solo él escuchara: “¡ah!, ¿estás casado? Me dijeron que eras gay”.
Con ese mismo espíritu empiezo mi blog navideño, con recetas de galletas que nunca antes había hecho pero recetas que tengo guardadas desde hacer siglos. Aunque la primera que comparto es de las galletas que cada año hago y les diré con poco humildad que me sale de-li-cio-sas. Pero el secreto está en los ingredientes, por favor no compren nueces que vienen en un sobrecito de celofán con la etiqueta engrapada y que solo contiene como 10 nueces feas. Vayan al Costco y compren el paquete de nueces marca “diamante” caras, ni modo hay que gastar para disfrutar. Una amiga me dio a probar las galletas que hizo un año “igualitas a las tuyas” ja ja ja. Sabía a pura azúcar glass y la galleta en si era masa seca, ni pizca de nuez porque “estaban muy caras” o sea, no. Discúlpate y vete.

Mexican Weddings

Ingredientes
1 taza de harina blanca para hornear
1 taza de nueces picaditas finamente
3 cucharadas de azúcar granulada
1 barra de mantequilla, déjenla fuera un rato para que se ablande.
Azúcar glass

Modo de prepararse
1. Se revuelven todos los ingredientes menos la azúcar glass. Las nueces finamente picadas para que se revuelvan bien en la masa y el sabor se incorpore bien. Con las manos compas, porque con una cuchara o el mixer no queda igual. Ya que este bien combinado todo y se amaso bien la mantequilla se hacen bolitas, no muy grandes no muy chicas. Medianonas.
2. Se meten al horno a 350 grados por 12 a 20 minutos, hasta que se vean doraditas de arriba las bolitas y la base este oscura, mas no quemado.
3. Ya que se hayan enfriado, se revuelven una por una en azúcar glass.