martes, 4 de enero de 2011

La Piñata y el Rey


Galletas de Chocolate

Después de la tibia respuesta que tuve a mi primer blog en más de un año, tuve que meditar largo tiempo sobre el futuro del Fideo, seguiré adelante, a pesar de contar con la apatía y a la vez la presión de una que otra persona por ahí que dice que necesito alimentar el blog varias veces por semana. No estoy de acuerdo pero bueno, ¿no saben cuánto tardo en escribir esto? ¡Son tres días para producir un párrafo tal vez dos!
Continuamos.

Si paso un plumón fosforescente por los sucesos del 2010, dos incidentes resaltan de inmediato: uno es bueno y el otro no.

Primero el bueno.
Este mini episodio en mi vida se lo dedico a todas aquellas amigas que nunca fueron La Barbie del salón. La moda pasaba por encima de uno por obvias razones, lo más que nos quedaba era la diadema o los aretes.

Este momento se lo dedico a todas aquellas amigas que de reojo veíamos al fulano y ahhhh. Por supuesto el fulano nunca nos veía a nosotras. Tal fulano era Pancho, era el Rey de la Prepa, Uff! El y sus amigos -todos iguales o más guapos que él- cruzaban la plaza cívica con la nariz en el aire, caminaban como si tuvieran su propia música de fondo. A un ritmo hecho especialmente para ellos, eran el estereotipo clásico de las películas de John Hughes. Eran en efecto el Ken de La Barbie del salón. Claro que Pancho me torció varias veces observándolo y aunque no me mataba el hombre si me era casi imposible dejar de verlo.

Una de esas tardes a la salida de la escuela, él y sus compas pasaron frente a mí en su Jetta, -porque por supuesto tenían que manejar el carro de moda- unos pasos más adelante se detuvo el carro y abrieron la puerta. Ahora yo, digamos, soy super despistada, y yo, digamos, nunca se me ocurre que es para mí la pedrada o la insinuación, nunca se me ocurre, así que nunca respondo. Pero los compas tuvieron la paciencia para darle tiempo al pez para que pique y después de unos minutos me acerqué al carro y en eso que le aceleran los muy… si, tenían mucha clase.

Todo esto ya lo había olvidado, pero un buen día en la primavera del 2010 lo vi, a Pancho el Rey de la prepa. Con un chaleco rojo y un bordado que decía “Office Depot”, ¿yo? boca abierta. Tremenda alegría, casi bailo y canto en el pasillo, estaba a punto de tener esos momentos “híjole”, donde suelta uno la carcajada y se da un palmazo en el muslo.

Al salir de la tienda pude ver su foto en la placa de “Empleado del mes”, el resto de sus compañeros difícilmente pasaban los 20 años. Felicidades Pancho, ¿yo? Con mi propio negocio, a veces tambalea pero es mío, es propio, envié algo al mundo creado por mí. Soy mi propia jefa.
Con dinero o sin dinero pero ahora YO soy el Rey.

Ahora lo malo
Por alguna razón fui invitada a una piñata. A mí -y ya se los he dicho- me encantan los niños con limón y sal. La mejor manera de describir esta fiesta es decirles que en cada mesa había un plato de plástico lleno de sabritones. Me sentaron en la mesa de los abuelos, han de ser mudos porque ni una palabra me dirigió la abuela, a pesar de mis simpáticos intentos de empezar una conversación. Esperé la llegada del taquero, oh decepción cuando vi que era birria, mi blusa blanca se sentía muy amenazada. Pos como no había plática le entré como en casa, la tortillitas recién hechas, la cebollita, el cilantro  finamente cortadito y la Pepsi estaba bien fría.

Llego la hora del pastel y a cada quien le tocó su platito, una rebanada miserable en mi opinión, yo quería más. En la mesa estaban los abuelos, nietos y yo, los chamacos se iban al brincolín llegaban corriendo se echaban la soda en un trago y corría otra vez al brincolín. ¿Qué niña va extrañar un pedazo de pastel? Si tienes la piñata, la bolsita de dulces y el brincolín. Además deja les digo que esta niña en particular, que se llamaba Estrellita, más bien parecía planeta. No necesita pastel.
Pues me robé la rebanada de pastel de la niña, ya sé, que bárbara blah blah blah, pero ¡yo quería más! estar en la mesa de los abuelos debe tener una recompensa. Además nadie se dio cuenta.

Lo malo que cuando uno No ama a los niños, los ignora, lo que significa que ni se ven cuando están en la mesa sentados frente a uno.

Llega Estrellita bofeada de la jugada -perdió todo el glamur esta niña- y lo primero que hace es preguntar ¿dónde está mi pastel? Es en ese momento su hermanito, un bastardo de 9 años me apunta y dice “Ella se lo comió”.

Silencio incómodo, todos me ven feo.
Pausa.
Estrellita se tira al suelo.

Receta
Galletas de chocolate o Cómo apaciguar a Estrellita
La primera vez que hice estás galletas fue un desastre, la segunda vez fue esta navidad, dejé la masa en el refrigerador unos tres días, dejé que endureciera la masa antes de hacer las bolitas y meterlas al horno.
Esta receta la adapté de la gran Martha Stewart, hasta la foto la hice igual que ella, sin mucho éxito. Las galletas son sencillas y sin mucho chiste pero con un vaso de leche frío mmm todas las penas se olvidan.


Ingredientes

2 tazas más 2 cucharadas de harina blanca

¾ de taza de cocoa

1 cucharadita de bicarbonato

½ cucharadita de sal de mesa

10 oz ó 2 y ½ barras de mantequilla a temperatura ambiente

2 tazas de azúcar granulada

2 huevos

2 cucharaditas de extracto de vainilla



Modo de preparar

Se pasa la harina, cocoa, bicarbonato y sal por un colador y se mezcla en un bol. Se deja a un lado.

Con una batidora eléctrica se mezcla la mantequilla y la azúcar en una velocidad mediana hasta que la mezcla se vea clara y espumosa, como 2 minutos. Se agregan los huevos, vainilla y se bate para mezclar bien. La velocidad se reduce a lento y poco a poco se va agregando la mezcla de cocoa y harina. Ya que se haya incorporado la mezcla seca con la mantequilla, azúcar etc. Se forma la masa en un disco plano, se envuelve en plástico y se mete al refrigerador hasta que esté firme la masa. Mínimo 1 hora.

Se prende el horno a 350°. Se unta de mantequilla la charola para hornear. Se forman bolitas de 1 cucharada generosa aproximadamente. Se colocan en la charola a 1 pulgada y media de distancia, esto es importante porque al estar horneando se expanden y no queremos que se peguen.

Se dejan en el horno unos 10 o 12 minutos, rotando la charola a mediados del proceso. Después que se haya sacado del horno la charola se deja unos 5 minutos antes de pasar las galletas a enfriar a una rejilla de metal.

Es todo, se van por su vaso de leche y ¡listo!

domingo, 2 de enero de 2011

Fideo para el 2011

Desde hace un año abandoné este blog y hasta la fecha he sido sujeta a una serie de obscenidades que francamente me asustan. Aunque si lo veo del lado amable me da gusto que me extrañen.
Así que ahora me siento frente al teclado y empiezo un nuevo año y un nuevo fideo…y… no se me ocurre nada que decir.
Espero que sean fieles esos hardcore -fideos porque aparte, hice la increíblemente difícil tarea de crear una página en Feisbuk. Eso fue un ejercicio en humillación, lo tuve que repetir unas 5 veces y aún no estoy segura si lo hice bien. Tengo 1 fan, solo 1, espero que después de leer esto se arrimen al botón de “Like”. Por favor.
Por mi parte las cosas no han cambiado mucho, sigo sin entender las sutilezas del arte culinario. En el 2008 que inicié el blog contaba con microondas y refrigerador, ahora tengo estufa, micro y refri. Pero me trauma la estufa, le tengo miedo, cada vez que voy a prenderla me entra un pánico, el “Click-click-click” estoy segura, es una bomba que me va explotar en la cara.
Total, a ver que se me ocurre, nuevas recetas y medias verdades para darle sazón a mí aburrida existencia. Espero pues, que después de leer una nueva Historia del Fideo, siempre queden contentos y satisfechos, como después de disfrutar de un platillo perfecto.

domingo, 7 de febrero de 2010

Ensalada con Portobello con Queso Roquefort


Ya estamos en febrero y es hora que no he podido bajar la Navidad que me eché encima. Por lo tanto esta ensalada ayuda para empezar con la comida ligera sin dejar la mesa de mal humor por la falta de pan y demás cosas ricas que le llaman a uno como sirenas a los marineros.
Primero cuando menciono esta ensalada me topo con amigas que dice-“Guácala se ve feo esa cosa”. Yo no sé con quién me junto. Qué pena.
Si tú eres de las personas que tiene un paladar de un niño de 6 años: Discúlpate y vete. Ahorita ya. Hago una pausa mientras apagas el equipo y te vas.

* * * * * * * * * * * * * * * * * *

Porque si ni un portobello puedes probar no se diga las comidas realmente raras, insectos vivos bañados en salsa. Esto de champiñones es muy accesible y por supuesto esto es una ensalada muy fácil de hacer…como todo en este blog. Solo me falta subir la receta de cómo hacer café instantáneo.

Y si son carnívoros también les va gustar porque el hongo es muy sustancioso (así se dice?) Tengo una amiga argentina que dice de su familia con su acento muy marcado:

-“Yo de lechuga no sé ni un peru. Nosotros somos muy argentinos, comemos mucha carne…mucha carne. Extiendo la res sobre la mesa y le agarro el hocico porque eso de que este mumuando…”

El portobello es muy grande, suaves y con un sabor dulce, su textura es carnosa que lo hacen sabrosos.
Primero se prepara el aderezo, es un sabor muy suave, se aderezan los hongos y los ponen sobre la parrilla, como algunos ya saben no tengo estufe…excelente idea de hacer un blog de cocina con un micro y una licuadora pero tengo un comalito que sirvió muy bien. Ya hecho eso, los rebané y listo. Preparan la lechuga y los demás ingredientes en un bol, se le revuelve el aderezo y al final se colocan los champiñones.
De hecho el portobello por si solo sin la ensalada sabe rico, con queso fresco encima puesto al final para que se derrita un poco ahí esta otro platillo. Yo sé que esto puede interpretarse como una tontería pero ey! Si son como yo, con pocas ideas y que ni frijoles saben hacer…pues es todo una revelación. Todo depende de la realidad que viven y como puede ver mi realidad es muy triste.

Lo que le da el “kick” a la ensalada es el queso roquefort, y combinado con los hongos la ensalada es una porción generosa. Espero comer esta ensalada para el resto de febrero para prepararme al que quiero que sea mi próxima chamba. Fui, por razones de trabajo, a “Disney on Ice”, claro que a media función yo ya estaba meneando la pata de-ses-pe-ra-daaaa. Pero antes de la función hay una exposición de vestidos de las princesas y al final de la exhibición hay una tarima y cada determinado de tiempo sale una princesa a saludar. El “Ah” colectivo de las niñas es muy tierno. ¡Si Cristina hay cosas que me dan ternura! Me conmueven.
Total que eso quiero ser, una princesa con mi corona y vestido con falda de campana saludando, sin tener que hablar ni hacer contacto directo con la gente solo saludar y posar. Aunque pensándola bien prefiero ser la bruja de Blanca nieves corriendo por los pasillos y sorprendiendo a los niños al doblar una esquina. Aparezco con los brazos en el aire ah! Porque francamente me encantan los niños… con limón y sal.
*NOTA: Incluyo video al final del blog de lo que será, si el peso lo permite, mi próximo trabajo.

Ensalada con Portobello con queso roquefort

Ingredientes
3 cucharadas de vinagre de vino tinto
1 cucharada de mostaza Dijon (yo le puse mostaza normal y no paso nada)
Sal y pimienta
2/3 de taza de aceite de oliva
4 portobellos
Lechuga bola, lechuga romana (como 4 tazas aprox.)
Lechuga mixta como si quieren, yo no medí la lechiga solo le agregué al tanteo
1 cebolla roja chica, en rebanadas delgadas
4 onzas de queso roquefort

Modo de prepararse
1. En un bol pequeño se mezcla vinagre, mostaza, ¼ de cucharadita de sal y ¼ de cucharita de pimienta. Se agrega lentamente desde arriba en un chorrito el aceite de oliva mientras se revuelve con un movimiento rápido el vinagre y la mostaza hasta que se haya combinado. Se aparta ½ taza del aderezo que se va combinar más tarde con la lechuga.

2. Coloquen los hongos en el comal, de ambos lados bañados con el aderezo. Cada 5 minutos se le agrega mas aderezo con un pincel de cocina se cocinan hasta que esté tiernitos. Como unos 15 minutos.

3. Se revuelve la lechuga, cebola y queso con el aderezo que apartamos y se distribuye en los platos. Se rebanan los portobellos como de ½ pulgada y se distribuyen en los platos.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Gelatina de Fresa con crema agria

No me voy a disculpar por no haber escrito antes, no voy a inventar un accidente o exagerar mi remordimiento. Take me as I am, my bitches!
¿Muy fuerte? Empiezo.

¡Nunca! ¡nunca! se enfermen y vuelvan a la casa de la cual salieron corriendo. Estuve una semana a la merced del par de viejitos que por lo general están a la merced mía. Dios mío no sabía si estaba alucinando por la fiebre o porque me estaba volviendo loca.
Esta es la situación en esa casa:
El Señor casi no oye y la señora casi no entiende. Si alguien suelta un grito a media noche el que puede ayudar no logra escuchar y la que escucha no puede ayudar.
¿Cómo le hago pues?

Y ¿qué hay de comer en una casa de viejitos? Pollo hervido y papa hervida. Los sábados llega la hija favorita con una caja de donas…Donuts are the devil! Por lo tanto decidí hacerme una gelatina de fresa porque estaba enferma y los enfermos comen jello.

Claro, ésta gelatina no era la típica aburrida que te lleva la enfermera. Lleva una capa de crema agria en medio de la gelatina y sabe a pecado de lo rico que esta, ya sé que estoy hablando de una gelatina pero vale la pena hacerla. Se sirven un plato de gelatina y se sientan enfrente de la tele.

Eso hice yo, horas enfrente de la tele, lo que paso fue que me obsesioné con “The Rachel Zoe Proyect”, la estilista de las estrellas que pesa como 70 lbs. Con un pelucón enorme de pelo güero y lentes que le tapan la mitad de su cara. ¡Fabulosa! La verdad es que no puedo decidir si es más divertido burlarme o endiosarme de la serie. Es una línea borrosa entre pena ajena y “yo quiero estar ahí”.

Definitivamente en ocasiones se vuelve una comedia, estaba a las carcajadas cuando hacen llorar a Brad, el asistente (por supuesto gay) de Rachel. Llora y renuncia en la recámara de Rachel Zoe, llora en la cocina de Rachel Zoe, muy dramático, muy intenso.
http://www.youtube.com/watch?v=s_BXg5ssKUw
http://www.youtube.com/watch?v=_0GtnvfkDTg&feature=related

Y como hablan con un acento pausado y sus palabras acortadas y marcadas: “Li-teral-mente me… mue-ro” dice Rachel. Pues no creo que LITERALMENTE se esté muriendo ¿verdad?
Brad y su frente con intensas curvas, yo conté como 7 allá arriba. Taylor una ridícula amargada “O-dio mi tra-ba-jo” “Pre-fiero dar-me un ba-la-zo”, todos se la pasan diciendo “Oh” pero tienen que formar una perfecta “O” en la boca y un poco apretada para poder pronunciarla como ellos.
“Ba-na-nas”.

Gelatina de fresa

Ingredientes
1 caja grande de gelatina de fresa
1 lata de 8 1/3 oz. de piña molida
1 caja de fresas congeladas
2 tazas de agua caliente
Crema agria, la necesaria (se le va untar una capa delgada, yo me emocione y le puse casi todo el bote, menos es mejor)

Modo de prepararse

1.Se pone a hervir el agua. Se disuelve la gelatina en el agua caliente, se le agregan las fresas, de preferencia descongeladas. Se agrega la piña molida y se revuelve todo.
2.La mitad de la mezcla se pone en el molde y se mete al refrigerador hasta cuajar. La otra mitad se deja afuera cuidando que no cuaje.
3. Cuando la mitad que está en el refri se ha cuajado se le unta una capa de crema agria, esparciendo como si se estuviera embetunando un pastel.
4. Ya que se extendió bien la crema agria, se le agrega la mitad de la gelatina que se dejo fuera y se vuelve a meter al refrigerador hasta cuajar.
5. Al servir se procura que el pedazo vaya con las dos gelatinas y en medio la crema.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Gazpacho


Los tengo totalmente abandonados. Lo siento, mil disculpas el calor me trae mareada. Pero el recibir comentarios en mi blog siempre siempre, siempre me pone de buen humor. Y saber que empieza a trascender generaciones como es el ejemplo de Mariela, hija de mi amiga Karina, pos ¡uff! me siento soñada.

Así que ‘ay vamos de nuevo, y empezamos con lo bueno, lo malo, lo alegre y lo infeliz, la gloria y el infierno del verano. Como de niños en verano jugando a las escondidas a media noche porque ni mañana ni pasado mañana había escuela.

La gloria y el infierno.

La gloria es la primera mañana que te llega el rico olor a verano y sientes el sol en la cara.
El infierno es sentir las gotas de sudor que corre por mi nuca porque me toco manejar el carro que no tiene aire acondicionado.
Tengo poco pelo así que ya se imaginarán como me veía cuando llegué con mis gajos de cabello mojado a la oficina. Parecía loca, desintoxicándome de una mala dosis de heroína, mechones de pelo sudado brotando de mi nuca ¡jamás me he visto tan repulsiva!
Todo glamour o mejor dicho toda prudencia (porque a quién trato de engañar con eso de glamour) salió por la ventana. Mi compañero de trabajo nomás pelaba los ojos. Qué pena.

La gloria es la primera cerveza al aire libre a media noche en el bar que sea. A las carcajadas con tus amigos como si los años no hubieran pasado.
El infierno es ver de reojo las cucarachas gigantes, sin poder moverte y un poco mareada porque te volaste con las cervezas. Ya no aguantas como antes.

La gloria es por fin tener una razón legítima de hacer una carne asada. El olor a carbón, guacamole con cilantro y ¡elotes asados!
El infierno es saber que la máxima emoción que vas a tener ese verano son los elotes asados.

La gloria es paletas de hielo que te pintan la boca roja.

La gloria es Granita de Sandia. (Chequen el link! http://magdalenamiranda.blogspot.com/2008/06/granita-de-sandia.html )
Es un Latte a las rocas.
Es ¡Gazpacho!

El infierno es tratar de que todo quepa en la licuadora, no cabe se tiene que hacer en dos partes. Después lo revuelves todo en el tazón, no pasa nada. Lo que le da sazón es el vinagre de vino tinto y la pimienta, siempre le pongo un poquito más de lo que dice la receta. La saque hace años del periódico Reforma y esta muy rico.
No me gusta el jugo de tomate pero el gazpacho es diferente, con lo picosito y agrio es muy refrescante para el verano. Me siento como Pepa pero sin el drama en "Mujeres al borde de un ataque de nervios" de Pedro Almodovar. No se compara al simple jugo de tomate, además que una receta que dice “echa todo a la licuadora y sirve” esa es la gloria para mí. ¿Qué más se puede pedir con tanto calor?

Gazpacho

Ingredientes
1 kilo de tomates maduros, picados
1 pimiento morrón rojo
1 pepino pelado y sin semillas
1 cebolla blanca pequeña
1 diente de ajo
1 taza de jugo de tomate
¼ de taza de vinagre de vino tinto
3 cucharadas de aceite de oliva
Sal y pimienta al gusto
Crutones para decorar

Modo de prepararse
1. Licuar todos los ingredientes sólidos, agregar el jugo de tomate, el vinagre, aceite y mezclar perfectamente. Sazonar al gusto.
2. Pasar la mezcla por un colador, vaciar en un tazón y cubrir con plástico. Dejar en el refrigerador por una noche.
3. Servir en frío acompañada de crutones.

miércoles, 5 de agosto de 2009

El brownie perfecto


No hay nada más peligroso que una charola de brownies viéndote desde la cocina a las 2 de la mañana. Les juro que podía escuchar el canto de sirena llamando mi nombre: “Maaagdaaaa” “Maaagdaaa, ven a miiii”. Me levante de mi cama sin pensar, solo viendo ese cuadro de chocolate con una que otra pizca de nuez, su capa de chocolate quebrada y crujiente en las orillas, su centro, un cojín suave de chocolate.

Quedamos frente a frente, yo inmóvil viéndolos fijamente, ellos con la seguridad de ser deliciosos, no bajaban la mirada. Ah! Saber el poder que tienes sobre la gente ha de ser increíble. Uno. Dos. Tres brownies en un par de minutos…..creo que perdí el conocimiento porque lo que recuerdo después es la leche fría en mis manos.

No hay nada más peligroso que una charola de brownies llamándote a las 2 de la mañana, hasta que te topas con Pepito.

Pepito es un french poodle blanco, dueño de Cristina. Él manda, Cris solo sugiere nunca se atreve a ordenar, por lo general Pepito la ignora. Decenas de anécdotas flotan en las reuniones de Cris, Pepito siempre es la estrella de x o y historia. Y su insolencia me parecía chistosa hasta que me toco a mí.

La tarde del sábado Pepito y Cristina fueron los anfitriones de una carne asada, no sabía que llevar así que decidí ir al mercado y ver que ingredientes encontraba, una bolsa de chispitas de chocolate me guiñó el ojo, Brownies -“fácil” me dije.

Era la primera vez que hacía brownies con receta y no de caja, como en los pasteles de caja solo le agrego el aceite y los meto al horno. Esta vez no, medí la harina, conté las yemas de huevo todo el kit. Fue bastante sencillo, el secreto está en batir varios minutos con la batidora eléctrica la mantequilla, que quede esponjosa, cremosa. Como siempre le batallé al derretir el chocolate. Eso de los baños marías no mas no me van. Pero con la llama baja y con un traste resistente que no se reviente con la temperatura elevada.
Y como siempre me quemé y deje mucho tiempo los brownies en el horno, se quemaron también.

Llegue orgullosa con mi plato festivo lleno de brownies en forma de pirámide uno encima del otro. Una orgía de chocolate y nuez. Orgullosamente deje el plato en el comedor, la hora del postre estaba por llegar. Y yo recibiría los halagos, los comentarios de sorpresa de: “¿Cómo los hiciste?”, “¿Por qué te salen tan ricos?” Blah Blah Blah, “Eres un genio” “Uun master en la cocina” etc. Vivo para esos momentos, es mi única alegría en esta vida. Necesito que constantemente me digan que esta delicioso o si no me siento. Soy muy sentida, muy sentida, soy una delicada flor.

Jajaja Jijiji, todo iba muy bien, yo le estaba dando la espalda a la mesa del comedor, pero algo me hizo voltear y ahí fue cuando lo vi. Pepito sobre la mesa con el hocico pegado a mi plato.


-¡Agh! ¡Cristinaaaaa, Pepito se está comiendo los brownies! ¡Cristina noooooo!- con el brazo dramáticamente extendido, como si rayos pudieran disparar de mi mano.

Salió Cristina disparada, ligera como una pluma, se lanzó al comedor a bajar a Pepito de la mesa. Este por supuesto no entendía la conmoción, con un brownie todavía en el hocico su expresión parecía decir: ¿Qué paso? ¿Cuál es el problema aquí? ¡Tengo ganas de un brownie! ¿Qué te pasa? Esta es Mi casa.

Una anécdota más sobre Pepito González Madín para el repertorio de Cristina. Dijo estar apenada pero en sus ojos pude ver el orgullo y el increíble amor por la travesura de su mascota. Jamás entenderé esas relaciones entre amo y perro. Pero les aseguro que es la última vez que pongo un platillo sobre esa mesa.


Brownies

Ingredientes
18 cucharadas de mantequilla (2 barras, más 2 cucharadas)
12 onzas de chispas de chocolate
½ taza de harina blanca
1 cucharadita de polvo de hornear
3 huevos
1 ¼ de taza de azúcar morena clara
1 ¾ de taza de nueces, cortadas en pedazos

Modo de prepararse
1. El horno a 325 grados. No hay otra palabra: embarra una charola (7” x 11 ½”) con mantequilla, después con papel encerado cubre la charola y de nuevo embarra todo con mantequilla. Con esto no hay pierde. Dejar a un lado.

2. Combina mantequilla y chocolate y derrite en baño maría. Se aleja de la lumbre y se deja enfriar. En un bol cernir la harina y el polvo de hornear, dejar a un lado.

3. En otro bol con la batidora eléctrica batir huevos hasta que la mezcla cremosos y espesa, como 5 minutos. Gradualmente incluir la azúcar. Continúa batiendo la mezcla de los huevos y azúcar hasta que se vea espesa, con la consistencia de un mousse. Después alternando entre chocolate y harina se empiezan a incorporar a la mezcla. No batir mucho, solo lo suficiente para que se vayan incorporando los ingredientes. Con una espátula se agregan las nueces.

4. Vaciar la masa en la charola y se deja en el horno entre 40 y 45 minutos. La consistencia debe ser tipo pastel, con el centro blandito.

5. Se dejan enfriar. Se puede sacar de las orillas del papel encerado y cortar en recuadros.
Se acomodan en un plato y se le sirven a Pepito.

domingo, 5 de julio de 2009

Crumb cake

Podría sentarme aquí frente a la hoja en blanco y mentir. Mentir y decir que fabulosa receta increíble pastel de café…pero ¿para qué?
Podría decir que la culpa la tiene el viejito que me presta el horno, con sus incesantes preguntas:

Viejito -¿Cómo se dice árbol y el número tres en inglés?
Pronuncio las palabras en inglés.
Viejito –“A ver, otra vez”
Pronuncio de nuevo las palabras en inglés.
Viejito – ¿Cómo?
Pronuncio las palabras en inglés por tercera vez.
Viejito –“No. Yo no oigo nada, ¿En dónde está la diferencia?
Yo –“Es casi igual no mas apréndete una palabra y en el contexto que las uses se entenderá lo que quieras decir”
Viejito – “A ver, dilo otra vez”
Pronuncio las palabras, cada vez que lo hago debe ser firme, claro y fuerte porque el viejillo esta sordo de un oído.
Hay un momento de silencio mientras trata de entender la pronunciación del inglés. De repente levanta las manos y dice mientras se sale de la cocina:
- “Yo no oigo ni madres”

Pero no, el anciano no tuvo la culpa, fue mía, la mensa fui yo, no sé leer.

El domingo por la mañana empecé con antojo de algo dulce, y en lugar de ir por unos gansitos me fui a la cocina a hornear un pastel que los gringos llaman “Crumb cake”. Ese pastel que tiene una serie de grumos de azúcar morena encima del panecito, tenía la receta pero nunca la había hecho, vamos a ver cómo me fue.

Fue bastante sencillo, todo iba muy bien, como toda una doña me movía por la cocina, me deslizaba con gracias con cuchara en mano, con una media vuelta prendía el horno, con otra media vuelta regresaba a la masa. ¡Uff! ¡Discúlpame!

Llegué al momento en donde se derrite la mantequilla para hacer los grumos de azúcar morena, eso que lo hace el pastel delicioso o agonizante como es mi caso.

Hay dos etapas en esta receta, primero se hace la mezcla del pan, es una cantidad pequeña, se distribuye en la charola. Después, se hace la mezcla de azúcar morena y mantequilla con un poco de harina, para esto se debe derretir 2 tazas de mantequilla en baño maría, el resultado no es bonito, sopa de mantequilla no es agradable. Especialmente cuando en realidad es 1 taza de mantequilla. Ese fue mi error, le puse 2 tazas en lugar de una, no leí bien la receta y por sentirme muy chicha en la cocina pague las consecuencias.

Se formo una capa delgada de pan lo más probable es por el peso enorme de los grumos. Al sacarla del horno, como pueden apreciar en la foto los pastelitos se ven muy bonitos, pero al tomarlos se sentía pesados y había un capa delgada de pan una capa gruesa de azúcar morena como arena mojada (de mantequilla) y otra capa gruesa de grumos con azúcar glass encima por supuesto ¡hay que seguir agregando las capas!

Me dieron desconfianza. Me le quedé viendo a un pastelito, lo estudié y me lo eche con ganas a la boca. No hice pausa, no terminé de masticar, órale vámonos al estómago. Y ahí se quedo. Por horas. Me podía mover pero una inmensa bola de mantequilla estaba inmóvil dentro mi. Me fui deslizando lentamente al piso y en posición fetal ahí me quede un buen rato, escalofríos combinados con una que otra patada de dolor en mi vientre. El alien a punto de brotar de mi estómago.


¿Cómo se dice mátame en inglés?

Crumb Cake

Ingredientes
2 cucharadas aceite canola, y más para la charola
4 tazas de harina blanca, y más para la charola
½ taza de azúcar granulada
2 ½ cucharaditas de polvo de hornear
½ cucharadita de sal
1 huevo grande
½ taza de leche
2 cucharaditas de vainilla
1 taza de azúcar morena
1 ½ cucharadita de canela en polvo
1 taza (2 barras) de mantequilla, se derrite y dejar enfriar
Azúcar glass

Manera de preparar
1.Se prende el horno a 325 grados y se coloca la reja al centro. Se rosea de aceite una charola de 9 x 12” con un poco de aceite canola, se polvorea con harina y se agita hasta cubrir toda la charola. Se vacía el exceso.
2. En un bol mediano toma 1 ½ taza de harina, azúcar granulada, polvo de hornear y sal se pasa por un colador, dándole golpecitos para que caiga al bol, los grumos que queden se tiran. Se hace a un lado.
3. En otro bol se bate a mano la leche, el huevo, aceite canola y vainilla. Usando una espátula de plástico se integra los ingredientes secos a la mezcla del huevo.
Se vacía y se distribuye la mezcla en la charola ya preparada con aceite y harina y se deja a un lado. En un bol mediano se combina el resto de la harina, (2 ½ tazas) con la azúcar morena y canela. Se vacía la mantequilla derretida en la mezcla de la harina y se revuelve con una espátula hasta formar grumos. Se polvorean los grumos sobre la masa en la charola.
4. Se mete al horno y después de 10 minutos se gira la charola y se continúa horneando por unos 10 minutos más o hasta que un pica diente salga limpio del centro del pastel.
5. Se saca del horno y se deja enfriar, después se pasa azúcar glas por un colador y se polvorea al gusto arriba de los grumos. Se parte en cuadros de unas 3 pulgadas y se sirve. Se pueden mantener en un recipiente por hasta 3 días.